De
orígenes prehispánicos, el sarape en la antigüedad fue usado como una
prenda que daba estatus social, y aunque su uso sigue vigente en
algunas partes del país, ha perdido esa connotación y ahora sólo suele
considerarse como un artículo artesanal.



 

  • Resguarda el Museo Nacional de Antropología la colección de sarapes antiguos más grande del país.

  • Este jueves 22 se inaugura la exposición Sarapes Antiguos, una historia , en el Museo Regional de La Laguna, en Coahuila.

 
De orígenes prehispánicos, el sarape en la antigüedad fue usado como una prenda que daba estatus social, y aunque su uso sigue vigente en algunas partes del país, ha perdido esa connotación y ahora sólo suele considerarse como un artículo artesanal.

Concebido como una prenda netamente masculina, esta vestimenta rectangular tiene una reminiscencia precolombina, cuyo antecedente se remonta a las grandes tilmas que portaban los gobernantes. Con la llegada de los españoles y la introducción a América de nuevos materiales como la lana y el telar de pedales, el uso del sarape durante la Colonia y épocas subsecuentes fue usado por personajes como chinacos, charros y hacendados.

?Portado al hombro el sarape llegó a ser la prenda masculina por excelencia, la cual además de servir de cobija denotaba un estatus elevado de quien lo llevaba puesto. Además por tratarse de un tejido demasiado denso también era impermeable y algunos sarapes fueron diseñados con abertura al centro para colocarse como jorongos en temporada de lluvias?, explicó Judith Gómez González, especialista en restauración de textiles del Museo Nacional de Antropología (MNA).

Al señalar que en la actualidad, son pocos los sitios en los que todavía los hombres usan esta prenda, tal es el caso de entidades como Tlaxcala, Puebla, Querétaro y algunos puntos del norte del país, la especialista refirió que el sarape es visto más un artículo de artesanía y su producción ahora es con fines comerciales, es decir ya no forma parte de una indumentaria tradicional.

Lo anterior fue informado por la restauradora adscrita a la Subdirección de Etnografía del MNA, luego de señalar que en este museo donde se resguarda la colección más grande de sarapes antiguos integrado por cerca de 60 piezas pertenecen al Fondo Reservado y que datan de finales del siglo XVIII y principios del XIX .
Parte de este patrimonio sale por vez primera del MNA, para ser exhibido en Museo Regional de La Laguna, en Torreón, Coahuila, como parte de la exposición titulada Sarapes Antiguos, una historia , que será inaugurada este 22 de noviembre y en la que se mostrarán cinco de las piezas más representativas, procedentes de Saltillo, Tlaxcala y Oaxaca.

Aunque generalmente se ha atribuido el origen de esta prenda emblemática, precisamente a Saltillo, la investigadora Gómez González precisó que históricamente el sarape es tlaxcalteca, porque en la época prehispánica en ese lugar se daba la mayor producción de algodón y lana. ?Cuando se inicia el proceso de colonización hacia la región norte del país, parte de las familias de tejedores tlaxcaltecas se van al septentrión junto con los españoles y se instalan principalmente en Coahuila.

?Con la introducción del borrego, los españoles adaptan el ganado ovino a las condiciones de esta zona para producir lana y se llevan la tendencia del textil tlaxcalteca a la parte de Saltillo, creando así un centro muy importante de sarapes. De ahí que muchas veces se atribuya el origen de esta prenda a esta ciudad?, detalló.

Hay que recordar que el típico sarape de Saltillo es el de fondo blanco o negro y franjas con los colores del arcoiris, cuya técnica de manufactura se denomina de ?saltito, que consiste en el cambio del color de una línea a otra.

?Así, se dio una corrupción de esa palabra diminutiva por la de Saltillo, para darle reminiscencia al origen del sarape en Coahuila?, acotó la también curadora de esta exposición temporal en la que se podrán apreciar tres sarapes mestizos de Saltillo, dos de los cuales forman parte de las 20 piezas antiguas que el entonces embajador Dwight W. Morrow, donó al MNA en la década de los años sesenta.

Así como dos sarapes más, uno proveniente de Oaxaca y otro de Tlaxcala. ?Las cinco piezas son de una manufactura muy fina, fueron creados con hilo de lana que probablemente por las tonalidades que presenta fueron teñidos con colorante naturales, de hecho el oaxaqueño que es de tonalidad roja, se cree que fue pintado con grana cochinilla?.

?En el caso del procedente de Saltillo, cuenta con diseños que destaca por el manejo de los colores que dan un alto simbolismo mestizo. En este destaca el color azul y es rematado con un medallón y carece de flecos?, describió Gómez González.

?El más moderno es el de Tlaxcala y es el que aún podemos encontrar, esta compuesto por fondo blanco y cuenta con un medallón hecho con flores grandes?, añadió la restauradora al indicar que al igual que en la antigüedad el tiempo de creación de los dos lienzos que componen un sarape sigue siendo de alrededor de un año.

Las cinco piezas etnográficas de 2.25 de largo por 1.50 de ancho, estarán expuestas hasta enero del 2008, conjuntamente con algunos fragmentos de textiles arqueológicos en los que se pueden aún observar algunos diseños remotos.

 

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