S.M.DON AGUSTIN DE ITURBIDE Y ARAMBURU

Felipe Monroy

En exclusivo gesto para el Papa y el Arzobispo, los próceres entraron por la Puerta Jubilar Catedralicia. Había terminado el movimiento insurgente en México, la identidad nacional se consolidaba en el Imperio de Agustín de Iturbide, quien el 21 de julio de 1822 fue coronado bajo el nombre de Agustín I en una solemne ceremonia en la Catedral de México. Las presiones republicanas lo hacen abdicar el 19 de marzo de 1823 y el nuevo espíritu independentista otorgó a los próceres del movimiento un reconocimiento de alta talla, también en la Catedral Metropolitana.

Urna de terciopelo negro
Las cabezas de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Jiménez rescatadas y resguardadas tras haber permanecido colgadas frente a la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato, fueron trasladadas desde la Parroquia de Santo Domingo hasta la Catedral Metropolitana en una procesión solemne.
La marcha de los ilustres cráneos resguardados en una urna cubierta con terciopelo negro fue acompañada por el repicar de las campanas, las voces del Coro del Cabildo y las cofradías que en aquel entonces eran las responsables de las capillas de la Catedral. Meses antes, esos mismos cráneos pendían frente a la Alhóndiga y ahora el arzobispo Pedro José de Fonte y Hernández Miravete daba autorización de que la Puerta Jubilar del recinto fuese abierta de par en par para recibir a los ya llamados ?héroes? de la Independencia.
También se recibieron los restos de José María Morelos, Francisco Javier Mina, Mariano Matamoros y Hermenegildo Galeana.
Los restos fueron colocados en la Cripta de los Arzobispos y Virreyes y en aquel entonces se escribió: ?A los honorables restos de los magnánimos e impertérritos caudillos, padres de la libertad mexicana, y víctimas de la perfidia y el nepotismo, la patria llorosa y agradecida erigió este público monumento?.

Ir y venir
Sin embargo, allí no permanecieron mucho tiempo; hacia 1885, por órdenes del entonces presidente Porfirio Díaz Mori, los restos fueron sacados de la Catedral y luego, de nueva cuenta, fueron llevados en procesión hacia el recinto catedralicio, pero esta vez, la procesión estaba encabezada por el presidente de la República, los Ministros y Secretarios de Ayuntamiento, autoridades civiles, organizaciones populares, banderas mexicanas y estandartes laicos que reflejaban el carácter de la época. De nueva cuenta, la Puerta Jubilar vio desfilar a los héroes de la Patria, aunque esta vez sin Morelos, pues al parecer sus restos fueron hurtados y perdidos quizás en Europa.
Entonces fueron colocados en la Capilla de San José, y allí estuvieron cerca de cuarenta años hasta que en 1925 salieron de la Catedral para ser colocados en la base de la Columna del Ángel de la Independencia sobre Paseo de la Reforma.

Sólo Iturbide permaneció
El gobierno mexicano no se llevó, sin embargo, a aquel que logró que los movimientos insurgentes llegaran a un acuerdo y cesara la guerra. Agustín I, el primer emperador de México, permanece en la Capilla de San Felipe de Jesús casi como contemplando el lugar y el instante en donde la corona del imperio inaugural fue colocada sobre su cabeza, revestida del estrepitoso tañido de las campanas al vuelo y de la bendición solemne de la Madre Iglesia a la que tanto amó.

 

ACTO RELIGIOSO

Misa en memoria del Libertador de México

S.M.DON AGUSTIN DE ITURBIDE

Santa Misa
13:00 Hrs.
Capilla de San Felipe de Jesus

 Catedral Metropolitana
de la
Muy Noble y Leal  Ciudad de México

 jueves 27 de Septiembre de 2007.
 

 

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