La ciudad de Rodolfo Usigli con Fernando Curiel y Belem Clark


Vivir la ciudad de México a través de un libro es realizar un viaje a un lugar que sólo cabe en la imaginación de quien lo describe y lo recorre. Rodolfo Usigli logró una novela donde sus personajes se complementan, viven y reaccionan en los paisajes que son los cómplices de sus actos.

Recorrido de un crimen anunciado

Texto Naomi Galindo Mares
Fotos: Naomi Galindo Mares y Angel Pineda-Blancarte

{mosgoogle}Vivir la ciudad de México a través de un libro es realizar un viaje a un lugar que sólo cabe en la imaginación de quien lo describe y lo recorre. Rodolfo Usigli logró una novela donde sus personajes se complementan, viven y reaccionan en los paisajes que son los cómplices de sus actos. Así es como su Ensayo de un crimen nos permite no sólo observar la ruta de sus actores, si no que nos da la oportunidad de realizar un viaje al pasado a partir de los recuerdos de una ciudad que sobrevive a su pasado.

Esta vez el paseo literario comenzó a las 10 de la mañana frente al Palacio de Bellas Artes y acompañados de Fernando Curiel y Belem Clark, comenzó el viaje en el tiempo por las calles del Centro Histórico del mismo modo que Roberto de la Cruz, el asesino descrito por el autor de Ensayo de un crimen, lo hiciera por primera vez en 1943, cuando fue publicado.

Los primeros pasos nos guiaron por la Alameda Central, donde Usigli, como tantos otros escritores, puso a reflexionar a sus personajes siendo que posiblemente él mismo quien buscara a las musas entre sus árboles y fuentes. De ahí la primera parada fue frente al Hemiciclo a Juárez donde se destacó la presencia del monumento en ese lugar y su nula interferencia en la distribución de la Alameda.

Fernando Curiel describió cómo era el trayecto por esos mismos lugares antes del temblor de 1985, los hoteles caídos, los edificios que ya no existen, los reemplazos de las estructuras que Usigli describió en su novela. Todo mientras llegábamos al Sanborns Café de Bucareli, lugar donde reposamos unos momentos mientras nuestro guía leía la ruta de Roberto de la Cruz y explicaba las dificultades del traslado entre el Centro, la colonia Juárez, la Roma, la colonia Condesa e incluso Cuernavaca.

Esta mañana sólo recorreríamos los lugares céntricos donde vagaba el personaje. Parados sobre Avenida Juárez y con la mirada hacia el Monumento a la Revolución, mismo que según una mujer de la novela era conocido como ?El Piedrón?, buscamos el tantas veces mencionado en la novela ?Hotel Reforma?, mismo del que hoy sólo queda el edificio lleno de recuerdos de quienes alguna vez pasaron por ahí.

Antiguo cine Alameda

Continuamos el recorrido sobre la avenida Juárez aun en la búsqueda de los vestigios de la ciudad de los años 40. El espacio antes ocupado por el hotel del Prado se convirtió en el parque de la Solidaridad; la abandonada fachada del teatro Alameda que ahora esta en ruinas, las reconstrucciones de la Secretaria de Relaciones Exteriores, y la nueva arquitectura de una ciudad que se transforma sin descanso.

Detalle del Palacio de los Condes del Valle de Orizaba

Esta ciudad con aires antiguos ofreció este día un doble espectáculo, no sólo fue recorrer historia y edificios, fue observar un maratón de bicicletas sobre las calles que recorrían Usigli y su asesino que ahora estaban llenas de paseantes sobre ruedas que tal vez no reconocieron que el Eje Central que hoy atravesaban pedaleando, hasta mediados del siglos XX se llamó San Juan de Letran y que la calle de Venustiano Carranza era antes la de las Capuchinas, nombres que para nosotros ya no dicen nada.

Plaza de la Solidaridad

Continuamos justo en esa esquina, exactamente en el pasaje Condesa, a un lado del ex jockey club o Sanborns de los azulejos, mencionado también en la novela, y observamos un espacio donde hoy se expone a Juan Soriano y en donde antes estuviera de pie el Hotel Baltimore, y el bar donde por momentos Roberto de la Cruz planeaba sus crímenes, el desaparecido y legendario ?Lady Baltimore?.

El recorrido continuó por la calle de Tacuba, sin detenernos en ningún edificio en particular pero sí con la idea de ver la ciudad con la perspectiva de otra época. La vuelta fue sobre la calle de Palma y después hasta Belisario Domínguez para salir a Brasil 37, donde en el edificio de la Coordinación Nacional de Literatura, Curiel proyectó la película Distinto Amanecer de Julio Bracho; y es que aunque Ensayo de un crimen fue llevada al cine por Luís Buñuel, para Curiel la primera cinta mostraba con mayor eficacia la ciudad que Rodolfo Usigli describió y que ya sólo se vive a través de los libros y de las ruinas transformadas que continúan en la lucha por mantenerse en pie.