2 de agosto de 1934


2 de agosto de 1934: muere el  presidente del II Reich, Hindeburg. Hitler toma el poder como jefe del Estado y comandante supremo de las fuerzas armadas


 


{mosgoogle}2 de agosto de 1934: muere el  presidente del II Reich, Hindeburg. Hitler toma el poder como jefe del Estado y comandante supremo de las fuerzas armadas

  Juramento de Fidelidad  de la Wehrmacht a Hitler (02.08.34)
Con independencia de la subordinación que las Fuerzas Armadas alemanas le debían en su doble condición de Presidente y Canciller del Reich, Hitler pretende, inmediatamente a la muerte del Presidente Hindenburg establecer un juramento a su persona por parte de los altos mandos de la Wehrmacht.

El día 2 de agosto de 1934 se publica un ?comunicado oficial? ("Amtliche Mitteilung?) del Ministro de Defensa del Reich, Generaloberst Von Blomberg, estableciendo la siguiente fórmula de juramento:

?En presencia de Dios presto este sagrado juramento de obediencia incondicional al Führer del Reich y del pueblo alemán, Adolf Hitler, Comandante Supremo de la Wehrmacht, estando dispuesto como valiente soldado a entregar en todo momento mi vida por este juramento?  

Hitler, conocía muy bien al militar alemán de aquella época y no se equivocaba al juzgarlo e imponer además esta fórmula. Para un militar, el juramento personal era algo más, mucho más que una vinculación jurídica a través de la Constitución. El juramento de un militar alemán, tenía un carácter más físico incluso que moral, y sobre todo era ?sagrado?. Muchos todavía no se explican la subordinación y disciplina de los altos mandos militares a Hitler durante las duras pruebas, y errores, de la SGM. El bien tardío intento del 20 de julio de 1944 capitaneado (como cabeza visible) aparentemente por Stauffenberg, y tan escasamente secundado entre los militares, explica la importancia del juramento personal. Esta fórmula sustituía a la hasta entonces vigente en la que se juraba ?por el pueblo y por la Patria? (?Volk und Vaterland?).

Como no podía ser mejor en un Estado formal de Derecho, el día siguiente a la celebración del referéndum sobre la Jefatura del Estado celebrado el día 9 de agosto de 1934, se publica en el Boletín Oficial (Reichgesetzblatt) una ?Ley sobre el juramento de funcionarios públicos y soldados de la Wehrmacht? (?Gesetz ubre die Vereidigung der Beatmen und der Soldaten der Wehrmacht"), a la que seguirá la Ley del día 17 de octubre de 1934 estableciendo el juramento de fidelidad que se ha de prestar, a nivel de Ministros del Reich y de los Gobiernos Regionales (Länder), al tomar posesión de sus cargos.   

El mismo día del fallecimiento del Mariscal Hindenburg (1 de agosto de 1934), es decir, el mismo día de la entrada en vigor de la nueva Ley sobre la Jefatura del Estado, Hitler dirige un escrito al Ministro del Interior indicándole que en el futuro, y a pesar de reunir en su personal el cargo de Presidente del Reich, el tratamiento oficial que había de dársele era el de ?Führer und Reichpräsident? al que la grandeza del desaparecido Mariscal había dado una importancia sin igual.

Esta es una muestra más, y uno de los tantos caminos emprendidos por Hitler desde su nombramiento como Canciller, para reformar la Constitución de Weimar y adaptarla a la idea de Estado y de Gobierno que él y su partido tenían, y que venían proclamando desde el año 920. Como puede comprobarse, es curioso y notable, que tal reforma no se hace por métodos violentos, ?revolucionarios? como suele entenderse vulgarmente.

La Revolución Nacional ? Socialista, esto es, la transformación de las estructuras jurídico ? políticas se realiza por la vía legalmente establecida, por la fuerza, eso sí, pero no con violencia (la ?vis coactiva? del Estado). Es una revolución desde arriba, en contra de lo que propugnaban las cabezas visibles de la SA.

No se llegó, pues, a derogar la Constitución de Weimar, pero las leyes que fueron promulgándose desde la llegada de Hitler a la Cancillería del Reich, la vacían de su contenido en lo que a estructura del Estado y del Gobierno se refiere. Es algo más que una serie de reformas constitucionales, es un verdadero cambio de régimen político. De ahí que no parezca en absoluto exagerado hablar de ?régimen de Weimar? y del ?régimen de Hitler? aunque durante ambos períodos estuviere vigente la Constitución de 1919.