Santa Teresa peregrina, de Juan Correa, pieza del mes en el Museo del Carmen
Última actualización el Jueves, 21 de Junio de 2007 14:10 Escrito por Redacción Lunes, 18 de Junio de 2007 04:09

- Pintura de uno de los más importantes artistas novohispanos
- Relevante aportación americana a la tradición iconográfica de Santa Teresa
{mosgoogle}El lienzo Santa Teresa Peregrina es la pieza del mes que
exhibe el Museo de El Carmen, de la autoría del prolífico pintor Juan Correa
(1646-1716), nacido en la ciudad de México. El artista que firmara algunos
documentos como mulato libre, maestro pintor, fue contemporáneo de la escritora
Sor Juana Inés de
En este apacible retrato al óleo, se ve a Santa Teresa de Jesús, también conocida como Santa Teresa de Ávila, en su advocación de Peregrina pues dedicó parte de su vida a fundar más de 30 conventos de las carmelitas descalzas en la península ibérica, detalle que el artista novohispano no pasa por alto pues adelanta el pie derecho de la santa, como seña de identidad.
Mística cuyos escritos le valieron ser la primera mujer
reconocida como Doctora de
En la obra de Juan Correa se aprecia a Santa Teresa Peregrina con sombrero y bordón para sus viajes, además de los tradicionales elementos carmelitas: el hábito marrón, la capa blanca y las sandalias con el pie al descubierto. En el pecho lleva una especie de carcaj en alusión a su éxtasis y transverberación, es decir, al momento en que le visitó un ángel:
Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor que no hay que desear que se quite. No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Los días que duraba esto andaba como embobada
La famosa escultura de Bernini, Éxtasis de Santa Teresa (1647-1652) ilustra
justo este pasaje con una maestría que le consagró como una de las obras
maestras del alto barroco romano. Existe toda una tradición artística que está
dedicada a la religiosa en la que abundan en cantidad y calidad, pinturas,
esculturas y vitrales.
La propia Santa Teresa escribió después de que fray Alonso Maldonado, un franciscano que regresaba de las Indias, le refiriera noticias de aquellas regiones: Comenzóme a contar de los muchos millones de almas que allí se perdían por falta de doctrina. Yo quedé tan lastimada de la perdición de tantas almas, que no cabía en mi. Fuime a una ermita con hartas lágrimas; clamaba nuestro Señor, suplicándole diese medio cómo yo pudiese algo para ganar algún alma para su servicio, pues tantas llevaba el demonio.
Por voluntad de Felipe II, rey de España, los primeros once
carmelitas llegaron a San Juan de Ulúa el 27 de septiembre de 1585, siendo el
convento de San Sebastián la primera de sus fundaciones el 19 de enero de 1586,
en la capital. En la época de mayor auge de
Ese contexto explica el que entre las representaciones que
promovieron los pintores barrocos de
El confesor de Teresa de Jesús nos legó un retrato literario que resulta interesante contrastar en algunos de sus detalles contra el arte de Correa:
Era muy buena de estatura, el cuerpo abultado, el rostro redondo y lleno, de buen tamaño y proporción; la tez color blanca y encarnada; de frente ancha, igual y hermosa; las cejas de un color rubio que tiraba a algo negro, grandes y algo gruesas, no muy en arco, sino algo llanas; los ojos negros y redondos y un poco carnosos; no grandes, pero muy bien puestos, vivos y graciosos. La nariz pequeña y no muy levantada de en medio tenía la punta redonda y un poco inclinada para abajo; las ventanas de ella arqueadas y pequeñas.
La boca ni grande ni pequeña; el labio de arriba delgado y derecho; y el de abajo grueso y un poco caído, de muy buena gracia y color; la barba bien hecha; las manos pequeñas y muy lindas. En la cara tenía tres lunares pequeños al lado izquierdo. Toda junta parecía muy bien y de muy buen aire en el andar, y era tan amable y apacible, que a todas las personas que la miraban aplacía mucho.
Santa Teresa Peregrina de Juan Correa, puede admirarse en la
entrada del Museo de El Carmen, localizado sobre avenida Revolución, esquina
con Monasterio, frente al Centro Cultural San Ángel, en el Antiguo Colegio de
los Carmelitas. Más informes al teléfono 5616-7477. Horario: de martes a
domingo, de las 10:00 a las 17:00 horas.

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