Leyendas (29)
La leyenda de la Mulata de Córdoba
Cuenta la leyenda que allá por el siglo XVII, vivía en lo que era la villa de Córdoba, Estado de Veracruz, México, una hermosa mujer de origen mulato cuyos padres fueron una negra de quién heredó su gran porte y un caballero español.
HUITZILOPOCHTLI
El abominable dios de la guerra. Sahagún lo equipara con Hércules y lo describe:
Robustísimo, de grandes fuerzas, y muy Belicoso, gran destructor de pruebas, y matador de gentes. En las guerras era como fuego vivo, muy temible a sus contrarios y así la divisa que traía era una cabeza de dragón muy fea, que echaba fuego por la boca .
La fábula mas divulgada de su nacimiento es la siguiente: una mañana su madre la diosa Cuatlicue, ocupada en barrer el templo, recoge un ovillo de plumas finas que había descendido del cielo y se lo guarda debajo de la enagua. Cuando a concluido su tarea, busca el ovillo, en vano. No tardara semanas después en observar con asombro los síntomas del embarazo. Sus otros hijos, los cuatrocientos guerreros del sur y la doncella Coyolxauhqui, la repudian por ese estigma y determinan asesinarla . Cuatlicue se entristece ante ese peligro y rompe a llorar. Una voz que sale de su vientre la tranquiliza con dulces y cavernosas palabras:
" Madre mía, no te acongojes ni recibas pena, que yo lo remediare y te librare, con mucha gloria y estimación mía. " Cuando los hermanos se personan para matarla, nace el dueño de la voz , que no es otro que Huitzilopochtli. Adviene ya completamente formado como hombre; nace con una rodela en la mano siniestra y un dardo en la diestra , con un penacho de plumas verdes en la cabeza, la cara rayada de color azul, la pierna izquierda delgada y emplumada, y rayados también de azul ambos muslos y ambos brazos.
Añade el mito que con una culebra de fuego desapareció a su hermana :
Luego con ella hirió a Coyolxauhqui, le corto la cabeza, la cual vino a quedar abandonada en la ladera de Coatépetl. El cuerpo de Coyolxauhqui fue rodando hacia abajo, cayo hecho pedazos por diversas partes cayeron sus manos, sus piernas, su cuerpo.
En seguida destrozo a sus 400 hermanos. Por esa masacre merecidamente lo denominaron el dios del espanto.
Los españoles le llamaron Huichilobos, que es una denominación no menos atroz, se piensa que el fijo el sitio donde se fundo la ciudad de México. Ahí le erigieron un templo descomunal que representa un horroroso numen sentado en un escaño azul, de cuyos cuatro ángulos proceden cuatro bastos, maderos que rematan en una cabeza de serpiente. Su cara esta cubierta por una mascara de oro; su cuerpo, de plumas de oro y piedras preciosas.
Aferra un báculo azul y espiral a manera de serpiente en la mano derecha y una rodela rematada de plumas blancas, y saetas, en la izquierda. Un feroz collar que representa corazones humanos, le pende del cuello. Las víctimas que le fueron ofrendadas son infinitas.
Realización:
Profra. Nelly Moreno Pérez.
Mary Luz Gómez Manzano.*.
Ana Laura Valadez Hernández
Marcela Morales Hernández.
Ivon Hernández Pérez.
Martha N. Muñoz García.
Adriana Aguirre Tenorio.
Laura A. Ovando Espejo.
Denisse Colindres Hernández
TEZCATLIPOCA
Uno de los más escabrosos dioses de la mitología mexicana. Sabía mentir con memorable facilidad. Era sinigualmente diestro en el arte de las transformaciones; lo mismo se volvía en tigre o coyote, lo mismo se tornaba invisible.
Predestinado a demoler el sacro imperio de Quetzalcoatl, descendió del cielo a la tierra por una infinita soga hecha de telas de arañas y expulsó de sus dominios a la serpiente emplumada. Pero al lograr ese terrible lanzamiento Tezcatlipoca asumió terribles formas monstruosas que espantaron a los discípulos de Quetzalcoatl. Su basta leyenda añade que caído del sol al agua, se transformó en un colérico tigre que devoro a los gigantes que asolaban la tierra.
Su nombre primordial quiere decir espejo que humea o espejo resplandeciente. Posee otros no menos ilustres como Yoalliehecatl ( viento de la noche ), Titlacahuan ( somos tus siervos y esclavos ) Moyocoyatzin ( el que hace cuanto quiere ), Telpochtli ( mancebo ) Yautl ( enemigo ), etc. Para muchos era el señor de todas las cosas, el creador de los cielos y la tierra , honor que otros dioses le disputan en la laberíntica mitología mexicana.
Sabia retribuir a sus adoradores pero era inflexible con quienes lo omitían. A estos prescribí enfermedades como la lepra, la sarna, la gota y la hidropesía. Acostumbraba bajar del cielo supongo que por la infinita cuerda de telarañas para visitar a los hombres; por ello, en las encrucijadas le habían dispuesto asientos de piedra para su descaso.
Quien osara usurpar esos sagrados sitiales era severamente castigado. Lo presentaban siempre joven para significar que jamas envejecía. Su estatua espeluznante era inmensa: la principal era de piedra negra y lustrosa, vestida con deliberada ostentación. La decoraban oro y piedras preciosas.
En otra presentación su figura sedente se recorta contra una vistosa cortina escarlata labrada con calaveras y canillas de muertos; tenía el cuerpo teñido de sangre y la cabeza coronada de pluma de codornices.
Una de sus sagradas manos afianzaba un dardo en la amenazadora actitud de arrogarlo.
Un día se introdujo Tezcatlipoca en el volcán de la sierra nevada y desde ese distante cráter envió a sus sacerdotes el hueso de su muslo para que lo adoraran en el templo.
LA METAMORFOSIS 4
LA METAMORFOSIS 3
Huicholes
LA METAMORFOSIS 2
TARASCOS
LA METAMORFOSIS 1
Metamorfosis primordiales como la que sufre Nanahuatzin y Tecuciztecatl, dioses que se convirtieron en el sol y la luna.
El mito es harto conocido: los dioses mexicanos, prisioneros de las tinieblas apetecen la luz. Falta saber cual de ellos ha de alumbrar al mundo. Tecuciztecatl se brinda a ese honor. Una eminente pira es encendida en medio de la rueda divina. En esas sagradas llamas habrá de consumirse el que ha de tomarse el sol.
Cuatro veces se lanza hacia el fuego Tecuciztecatl pero cuatro veces, aterrado por el espantoso calor detiene su jornada. Los dioses deploran esa imprevista cobardía y solicitan a Nanahuatzin ( que es baboso y pequeño ) que sea quien se arroje al fuego al primer intento, Nanahuatzin se precipita en la hoguera. " Luego – dice Krickeberg – comenzó a rechinar en el fuego como quien se asa." En premio a su intrepidez ese humilde dios se convirtió en el sol. Al otro que tardíamente se quemó en el fuego, le tocó ser la luna.
La diosa Citlalicue, después de concebir varios hijos en el cielo, dio a luz un cuchillo de pedernal. Los vástagos celestes, enfrentados en su honor arrojaron ese cuchillo a la tierra y de el nacieron 1600 héroes.
La ultima noche de cada siglo los mexicanos celebran una grandiosa fiesta. Durante el festejo los maridos encerraban a sus mujeres preñadas y cubrían sus rostros con pencas de maguey para que no fuesen a convertirse en fieras y los devorasen.
MEXICANOS
LA DETESTABLE COMIDA DEL SEÑOR DEL LUGAR DE LOS MUERTOS
Perros imperturbables conducen a los muertos por nueve ríos infernales hasta el inframundo mexicano. En el Mictlan (que en español quiere decir Lugar de los Muertos) imperan el dolor, las tardes sombrías, insondable tristeza. En vez del fuego eterno del infierno cristiano, sus moradores están perpetuamente condenados a una heladez espantosa.
La comida (si la hay) es detestable: tamales colmados de hediondos escarabajos, corazones humanos que chorrean sangre, plantas ponzoñosas... (entre los incas los condenados del infierno ingieren carbón, sapos y culebras). Los dioses del inframundo azteca devoran pies y manos. Su ropa es el pus que beben a una calavera.
En los primeros memoriales de Sahagún, citados por López Agustín en la pagina 180 de sus Augurios y abusiones, se alude a los execrables hábitos gastronómicos del abominable señor de los muertos ( Mictlantecutli ) de su compañera mictlancihuatl:
El señor del lugar de los muertos y la señora de los muertos comen allá, en el lugar de los muertos, plantas de pies palmas de manos.
Y su guisado es de pinacates; su atole, de podre, así lo beben dentro de una calavera. Comían muchos tamales rellenos; allá los comían en el
lugar de los Muertos. De pinacates están rellenos los tamales.
Realización:
Profra. Nelly Moreno Pérez.
Mary Luz Gómez Manzano.*.
Ana Laura Valadez Hernández
Marcela Morales Hernández.
Ivon Hernández Pérez.
Martha N. Muñoz García.
Adriana Aguirre Tenorio.
Laura A. Ovando Espejo.
Denisse Colindres Hernández
LA ABOMINABLE DIOSA TLALTECUTLI
Poseía más ojos que el espantoso Argos. Prorrunpían repugnantes, de todas las coyunturas de su cuerpo monumental, lo mismo que sus infinitas bocas que mordían con renovada furia.
Dos impacientes dioses mexicanos, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, la raptaron del cielo una conturbadora noche y le permitieron caminar sobre las aguas. A prudente distancia se ocultaron para observarla .
Entendieron que de ese sagrado monstruo, de ese venerado caos de ojos y de bocas, habría de generarse la tierra . Entonces mudáronse en descomunales serpientes , se apoderaron con inusitada violencia de la diosa y la partieron en dos: una de las mitades de su cuerpo dio origen a la tierra.
La otra mitad la restituyeron al cielo. Esa acción brutal horrorizó a los viejos dioses. Para compensar a la desgarrada Tlaltecutli por aquel indecible ultraje, resolvieron que, de la propia cabeza de la diosa, germinaran las buenas cosas necesarias al hombre para vivir en la tierra. Según el mito:
...hicieron de sus cabellos, árboles y flores y yerbas; de su piel la yerba muy menuda y florecillas; de los ojos, pozos profundos y fuentes, y pequeñas cuevas; de la boca, ríos y cavernas grandes; de la nariz, valles y montañas.
Por las noches Tlaltecutli solía llorar con dramática desesperación. Para acallar pavoroso llanto, los compasivos sacerdotes le daban de comer corazones humanos.
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Profra. Nelly Moreno Pérez.
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Adriana Aguirre Tenorio.
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Denisse Colindres Hernández
EL SOL Y LA LUNA
La luna y el sol eran hermanos. La luna era la hermana mayor, el sol el menor. Cuando crecieron había oscuridad en el mundo. Solo la estrella de la mañana daba una débil luz. Los hombres querían tener mas luz.
Decidieron que la luna y el sol debían saltar sobre una hoguera. La luna tuvo miedo y cayo en el fuego, al que apago en parte. Por eso ahora ella tiene poca luz. El sol tomo un impulsa más grande y salto sobre el fuego.
De inmediato hubo luz en todo el mundo .Por eso el sol brilla con toda claridad. El sol salvo a los hombres. En aquel tiempo empezó a crecer el maíz. Antes los hombres comían arena y piedras.
Realización:
Profra. Nelly Moreno Pérez.
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