El abominable dios de la guerra. Sahagún lo equipara con Hércules y lo describe:

Robustísimo, de grandes fuerzas, y muy Belicoso, gran destructor de pruebas, y matador de gentes. En las guerras era como fuego vivo, muy temible a sus contrarios y así la divisa que traía era una cabeza de dragón muy fea, que echaba fuego por la boca .

La fábula mas divulgada de su nacimiento es la siguiente: una mañana su madre la diosa Cuatlicue, ocupada en barrer el templo, recoge un ovillo de plumas finas que había descendido del cielo y se lo guarda debajo de la enagua. Cuando a concluido su tarea, busca el ovillo, en vano. No tardara semanas después en observar con asombro los síntomas del embarazo. Sus otros hijos, los cuatrocientos guerreros del sur y la doncella Coyolxauhqui, la repudian por ese estigma y determinan asesinarla . Cuatlicue se entristece ante ese peligro y rompe a llorar. Una voz que sale de su vientre la tranquiliza con dulces y cavernosas palabras: 

” Madre mía, no te acongojes ni recibas pena, que yo lo remediare y te librare, con mucha gloria y estimación mía. ” Cuando los hermanos se personan para matarla, nace el dueño de la voz , que no es otro que Huitzilopochtli. Adviene ya completamente formado como hombre; nace con una rodela en la mano siniestra y un dardo en la diestra , con un penacho de plumas verdes en la cabeza, la cara rayada de color azul, la pierna izquierda delgada y emplumada, y rayados también de azul ambos muslos y ambos brazos.

Añade el mito que con una culebra de fuego desapareció a su hermana :

Luego con ella hirió a Coyolxauhqui, le corto la cabeza, la cual vino a quedar abandonada en la ladera de Coatépetl.  El cuerpo de Coyolxauhqui fue rodando hacia abajo, cayo hecho pedazos por diversas partes cayeron sus manos, sus piernas, su cuerpo.

En seguida destrozo a sus 400 hermanos. Por esa masacre merecidamente lo denominaron el dios del espanto.

Los españoles le llamaron Huichilobos, que es una denominación no menos atroz, se piensa que el fijo el sitio donde se fundo la ciudad de México. Ahí le erigieron un templo descomunal que representa un horroroso numen sentado en un escaño azul, de cuyos cuatro ángulos proceden cuatro bastos, maderos que rematan en una cabeza de serpiente. Su cara esta cubierta por una mascara de oro; su cuerpo, de plumas de oro y piedras preciosas.

Aferra un báculo azul y espiral a manera de serpiente en la mano derecha y una rodela rematada de plumas blancas, y saetas, en la izquierda. Un feroz collar que representa corazones humanos, le pende del cuello. Las víctimas que le fueron ofrendadas son infinitas.

Realización:

Profra. Nelly Moreno Pérez.
Mary Luz Gómez Manzano.*.
Ana Laura Valadez Hernández
Marcela Morales Hernández.
Ivon Hernández Pérez.
Martha N. Muñoz García.
Adriana Aguirre Tenorio.
Laura A. Ovando Espejo.
Denisse Colindres Hernández

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