Puebla es una ciudad llena de leyendas, casi en cualquier lugar por sus calles podemos encontrar diversas historias. La historia de “La casa del que Mató al Animal” es una de las que más se conocen.

En un principio Puebla fue pensada como una ciudad de españoles, que no se fundaría sobre una ciudad indígena conquistada. Se pensó en un valle llamado Cuetlaxcoapan  (Lugar donde las serpientes cambian de piel), un lugar con tierras fértiles y con abundante provisión de agua gracias a sus ríos y manantiales.

A pesar de que la ciudad estaba pensada para los españoles, llegaron muchos indígenas, ya que se necesitaba  mano de obra que construyera sus casas.

En tiempos de lluvias llegaban de la Montaña Malintzi peligrosas avenidas que engrosaban la corriente del río de San Francisco de manera incontenible proveniente de Xochimehuacán.

Las inundaciones eran frecuentes en la zona donde se fundó por primera vez la ciudad ( Portalillo del Alto) por lo que se traslado la ciudad hacia el otro lado del río ya llamado en ese momento de San Francisco.

Allá en la calle del Sagrario, hoy 2 sur se encontraba una gran casa señorial que fue en un origen de don Martín Pérez. Posteriormente perteneció a Pedro  Carvajal hombre inmensamente rico y poderoso.

Martín Pérez tenía una bella esposa que murió después de darle a luz a su segundo Hijo, sus nombres eran Teodora y Fernando.
El mundo de esta poderosa familia parecía perfecto, Teodora estaba cerca de cumplir los quince años.

Empezaron a surgir los rumores de una bestia monstruosa  que devoraba a niños y animales. Las historias mencionaban que la bestia llegaba con las inundaciones de la Malintzi, otros decían que vivía  cerca del cerro Tepozúchitl y de la Barranca de San Diego Álamos.

La bestia aparentemente cambiaba de forma, unos decían que era una gigantesca serpiente, otros decían que era un enorme coyote, incluso había quién mencionaba que era una quimera con partes de diferentes animales. Lo que era cierto era que todos le temían.

Un obscuro día llego en el que se celebraba una fiesta y la bestia se apareció en la casa de Carvajal. La criatura entro encontrando a Fernando jugando mientras su hermana Teodora platicaba con un pretendiente. El miedo invadió a la pareja mientras el pequeño de cuatro años era devorado.

Carvajal lloró mucho su desgracia y ofreció una cuantiosa recompensa por quien colgara afuera de su casa la cabeza de la bestia.  Mandó empotrar en el dintel de su casa una argolla donde pondría su trofeo. Nadie se atrevía, la sola mención de la criatura provocaba miedo en los corazones de caballeros, criollos e indígenas.

El pretendiente de Teodora, que había presenciado junto con ella la triste suerte de su hermano, desapareció.  Pedro Carvajal se alegró de esto, ya que consideraba al muchacho indigno de su casa. La ausencia del joven se prolongo varios meses.

Un día llego el joven pretendiente cabalgando con una enorme cabeza de lobo ensartada en una lanza.

Cuenta la historia que el joven fue nombrado noble y Pedro de Carvajal acepto el matrimonio de su hija. Les cedió una casa, la cual en adelante fue llamada “La casa del que Mató al Animal”.  El pueblo cuenta que esta hazaña ocurrió en la casa que esta en la contraesquina del zócalo de la ciudad de puebla hoy 3 oriente 201.

Detrás de la leyenda

Fray Bernardino de Sahagún en su libro “Historia general de las cosas de la Nueva España” habla de una criatura misteriosa que recopilo de los relatos indígenas.

“Hay una serpiente muy grande que se llama aueiactli; es larga como una viga de diez brazas (16.7 metros), tiene cascabeles en la cola o eslabones; tiene dientes y colmillos. Es parda  obscura con el pecho como amarillo. Críase esta culebra en las tierras calientes, especialmente en la provincia de Totonacapan. Esta culebra llega a los manantiales y ahí traga y come cuantos peces y animales encuentra.”

La descripción que hace Sahagún de esta criatura es similar a la que obtenemos de la leyenda de “La Casa del que mato al Animal”, y se puede decir que hay relatos de cazadores de víboras gigantescas en los bosques y cerca de manantiales.

Desde el punto de vista científico no existe una serpiente de ese tamaño, la serpiente más grande encontrada  en el mundo fue una anaconda encontrada en Río Orinoco cerca de Colombia de 11.44 metros de longitud y 285 kilogramos.

Recientemente se encontró en Colombia el fósil de una criatura asombrosa. Se le ha llamado Titanoboa cerrejonensis. Esta criatura según los paleontólogos llego a medir 13 metros y pesar más de una tonelada.

 


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