|
Márquez de Saltillo, Toro bravo de Tlaxcala
|
Su crisis hizo que un tercio de los propietarios abriera al turismo nacional e internacional sus dehesas y logro que las Haciendas del Siglo XVI al XVIII, su apertura a la gastronomía ventilo su rentabilidad económica.
Hoy, recorrer aquellas miles de hectáreas de agostadero de lo que fueron las primeras 42 ganaderías de reses bravas en territorio tlaxcalteca, es parte del pasado al reducirse a 22 criaderos que con la presencia del Toro Padre ha dejado huella en el país por su bravura, peso y trapio.
Sin olvidar que el reconocimiento por su trapio, que ni en las Ventas, catedral del toreo en Madrid, existe un monumento al Toro Bravo de lidia.
Las ganaderías de Tepeyahualco, en Tlaxco y Piedras Negras, en Tetla fueron las primeras en fundarse en el año de 1874, al paso de los años Atlanta y la Trasquila, en Atlangatepec en 1907.
Hoy, lo espectacular y bello es poder observar y fijar el nervio óptico en las inmensas pinturas, cuyo pasado sigue vivo en las 146 Exhaciendas en donde su construcción sobresale el tepetate, adobe y la piedra de xalnene.
No olvidemos que la primera ganadería en México fue la de Atenco, allá por el año de 1524, siendo su propietario Don Juan Gutiérrez Altamirano.
Piedras Negras, de Tetla, fundada en el año de1874 por Don José Maria González Muñoz, quien agrego sementales de de Pablo Benjumea en 1888.
La ganadería de reses bravas en territorio tlaxcalteca al inicio del Siglo XXI, obligadas por la crisis de la fiesta brava hizo darle apertura al turismo y formar parte de las Rutas de Ganaderias, que poco a poco están siendo incursionadas por el turismo.
La Secretaria de Turismo en Tlaxcala prepara la primera visita “guiada” de reporteros especializados a las afamadas ganaderías, en donde se prepararan platillos con escamoles, chichinequiles en salsa verde, clayoyos de fríjol, mezcal y neutle.
El Tour será muy de mañana y convivir con más de cinco dehesas de la zona de Apizaco, Tlaxco y Tepeyahualco y con un regreso al anochecer.
