El balneario Los Abuelos es un lugar de esparcimiento familiar que ubicado en la comunidad de los Jacales en León Guanajuato, cuenta con albercas, chapoteaderos, juegos acuáticos, canchas deportivas y áreas verdes en las que se pueden instalar campamentos. Tarifas: Niños de menos de 1.30 metros pagan $50 Personas de más de 1.30 pagan $100.00 Horario de servicio: De 10:00 a 18:00 de Jueves a Martes, cierran los miércoles. Dirección: Calle roble sin número en la comunidad de los Jacales, […]
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]]>El balneario Los Abuelos es un lugar de esparcimiento familiar que ubicado en la comunidad de los Jacales en León Guanajuato, cuenta con albercas, chapoteaderos, juegos acuáticos, canchas deportivas y áreas verdes en las que se pueden instalar campamentos.

Tarifas:
Niños de menos de 1.30 metros pagan $50
Personas de más de 1.30 pagan $100.00

Horario de servicio: De 10:00 a 18:00 de Jueves a Martes, cierran los miércoles.
Dirección: Calle roble sin número en la comunidad de los Jacales, León Guanajuato.
Teléfono: 4772983655
Facebook: https://www.facebook.com/balneariolosabueloss/
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En la zona conocida como La Valenciana, en los límites de la ciudad de Guanajuato, existe una mina aun activa con el mismo nombre, y una Iglesia que se construyó a finales del siglo XVIII como agradecimiento minero por la futura riqueza que dicha actividad dejaría a la ciudad y el estado en general. Si bien Guanajuato sigue siendo una ciudad minera, en su gran mayoría ha adoptado una economía derivada del turismo, y por tanto del turismo basado en […]
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]]>En la zona conocida como La Valenciana, en los límites de la ciudad de Guanajuato, existe una mina aun activa con el mismo nombre, y una Iglesia que se construyó a finales del siglo XVIII como agradecimiento minero por la futura riqueza que dicha actividad dejaría a la ciudad y el estado en general.
Si bien Guanajuato sigue siendo una ciudad minera, en su gran mayoría ha adoptado una economía derivada del turismo, y por tanto del turismo basado en la historia de la minería. Dichas minas tienen una gran cantidad de conexiones por medio de los túneles, y mientras algunos deben cerrarse por volverse frágiles o peligrosos, otros pueden ser abiertos para continuar trabajando; sin embargo, algunos de los que dejaron de funcionar como sección de extracción, se restauraron como acceso turístico.
Dos de dichas entradas turísticas en la zona de la Valenciana son la de San Ramón y la de San Cayetano. De la segunda se puede tratar en un texto próximo, pues es de la primera de la que se habla en el presente.
La mina de san Ramón tiene una amplia vista de los cerros aledaños, y su acceso se encuentra dentro de un pequeño bar y un restaurante, además de tener algunos objetos de lo que eran las tiendas de raya o momias hechas de papel mache y que, como se explica en el recorrido, fungen como adornos en algunos sitios de la ciudad para las festividades del día de muertos.
El acceso al interior de la tierra, que es la bocamina, cuenta con una construcción en saliente, con forma de chimenea, y ventanas en la parte más alta, así, cuando el aire corría se conjunta con el de la entrada y accedía con mayor facilidad a los túneles. Aunque hoy ya tienen escaleras e iluminación (al menos las minas turísticas), los mineros del siglo XVI y hasta casi el siglo XX subían de lado en un tronco muy inclinado, y que tenía incrustados escalones hechos a machetazos, de esa manera, no caían de espaldas por los cerca de 70 kg. de roca que subían por viaje.
La iluminación se daba únicamente por velas, y antes de que existieran los barrenadores , se realizaba prácticamente todo el trabajo con marro y cincel. Se llegaron a utilizar algunos explosivos pero, al tener que encenderlos y luego correr por estrechos túneles, había gran cantidad de heridos y muertos, por lo que se volvió a la forma más rústica de cincelar la roca madre.
Además de los problemas de visión, muchos mineros morían cerca de los 35 años (habiendo empezado dicha labor a los 14 los más jóvenes) por enfermedades respiratorias: al cincelar, barrenar o dinamitar, el polvo de roca y de cuarzo flotaban en gran cantidad, ahogando las funciones de los pulmones y esófago, hiriendo y cortando los órganos desde el interior.
Sin embargo, el cuarzo fue siendo aceptado por la industria eléctrica de a poco, por sus cualidades de energía, mientras que se sigue trabajando el oro y la plata. En esta bocamina se bajan unos veinte metros por unas escaleras de pendiente pronunciada, y luego de caminar otros diez metros se llega a un espacio un poco mayor y amplio, similar a una burbuja, donde nos mostraron una veta de plata, que resultan ser de color negro cuando no han sido trabajadas y, por lo que con el tiempo, vuelven a dicho color.
Si bien la experiencia en esta mina fue buena y un excelente ejemplo de la vida minera (o una pequeña parte de ella), es la bocamina de san Cayetano la que permite un acceso aún más profundo y cuya reseña complementará muy bien la aquí descrita.
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En la zona de viviendas conocida como Cata, en la ciudad de Guanajuato, hay una Iglesia advocada al Señor de Villaseca de Cata. La historia de la misma es digna de conocerse, no solo por su aspecto histórico y arquitectónico sino por las leyendas y folclor que alrededor de ella se han ido formulando, y que incluso hoy día continúan siendo parte del imaginario colectivo no solo de la ciudad, sino incluso del completo estado de Guanajuato. Con una fachada […]
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]]>En la zona de viviendas conocida como Cata, en la ciudad de Guanajuato, hay una Iglesia advocada al Señor de Villaseca de Cata. La historia de la misma es digna de conocerse, no solo por su aspecto histórico y arquitectónico sino por las leyendas y folclor que alrededor de ella se han ido formulando, y que incluso hoy día continúan siendo parte del imaginario colectivo no solo de la ciudad, sino incluso del completo estado de Guanajuato.
Con una fachada de estilo churrigueresco, y un interior del estilo barroco sobrio, el templo fue construido en 1725. Cuenta con tres naves, la central de 5 tramos, con el crucero y cúpula en el cuarto de ellos. De la nave izquierda tenemos una torre en la fachada con un cristo cargando su cruz, y una portada lateral en el segundo tramo, lugar donde termina dicha nave. La nave derecha cuenta con una pequeña capilla interna en devoción a una Virgen Dolorosa.
“Dicen antiguas historias
que en mil quinientos cuarenta,
hubo un noble toledano
que fue célebre en América,
por los muchos beneficios
que impartió con sus riquezas,
por su talento y virtudes
y sus costumbres austeras
Ese noble se llamaba
Alonso de Villaseca,
hombre de adusto carácter;
pero de ejemplares prendas.
Aunque se meció su cuna
en la mayor opulencia,
no tuvo apego en la vida
ni al fausto ni a las riquezas.
Cifró toda su ventura
en hacer obras benéficas,
y en los negocios de minas
alcanzó fortuna inmensa.”
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La Alhóndiga de Granaditas con su puerta incendiada gracias al valor del héroe anónimo bautizado como el Pípila y su monumento en la carretera panorámica presidiendo la ciudad de Guanajuato. La catedral neoclásica de San Miguel de Allende. La casa natal del cura Miguel Hidalgo y la de Ignacio Allende. Dolores Hidalgo y su sonora campana de Independencia. Los ocho órganos barrocos que actualmente funcionan en iglesias como la Basílica de Nuestra Señora de Guanajuato o el templo de La Valenciana. Pero , ¿zonas arqueológicas en la ciudad del estado colonial por excelencia?.
A Guanajuato, a diferencia de otras regiones de México, se le conoce más por sus monumentos históricos que por sus zonas arqueológicas. Pero lo cierto es que hasta el año 2004, se había registrado la existencia de mil 400 zonas, de las cuales por lo menos 25 cuentan con estructuras monumentales e importantes trazos de desarrollo urbano, comenta la arquitecta Guillermina Gutiérrez, titular del Centro INAH Guanajuato.
Desde el año pasado, en marzo de 2006, se inauguró el primer sitio arqueológico abierto al público, la zona de Plazuelas, que representa la tradición típica de Guanajuato con patios hundidos y un trabajo espléndido de cantería, entre otras características. Por ello, prosigue, ha tenido muy buena recepción del público, que ha respondido a la apertura con una gran afluencia.
A partir del éxito de esta primera zona arqueológica abierta al público ocurrió un fenómeno curioso: ahora casi todos los municipios del estado quieren tener abierta su propia zona arqueológica. Ante la imposibilidad de que esto suceda, pues es muy complicado tanto porque requeriría de un presupuesto muy alto como porque no existe el número de especialistas necesarios para estudiarlos, el Centro INAH Guanajuato ha abierto un proyecto paralelo que ofrece protección jurídica de dichos sitios para evitar saqueos y conservar este patrimonio, plantea la arquitecta.
A diferencia de Plazuelas, hay otros sitios de arquitectura en adobe y tierra, como Ojuelos, muy en el estilo de las zonas urbanas de Zacatecas, y Cañada de la Virgen que es un área inmensa sin desarrollo urbano donde, pese a que su estructura mayor fue dinamitada en los años 50, pudo hallarse ahí un importante entierro conocido como ?el gran jerarca?.
Además, se ha incluido para la investigación el sitio Tzethe en Apaseo el Alto, donde actualmente se están iniciando el ordenamiento territorial, la cuestión jurídica y su delimitación.
Asimismo es importante, en opinión de Guillermina Gutiérrez, capacitar a quienes trabajan en las oficinas de los municipios, con los que cada tres años se establecen reuniones para dicho fin, con la ventaja de que los encargados de la parte técnica no cambian con cada elección y ya tienen más conocimiento del tema. Eso sin contar con que en Guanajuato y San Miguel de Allende, la gente sabe perfectamente el valor de su patrimonio histórico y por ello lo cuida y procura conservarlo.
Otra vía para fortalecerlo, prosigue la especialista, ha sido la implementación, desde hace siete años del Premio Conservación del Patrimonio Cultural Edificado en el estado, que ha resultado una forma efectiva y barata para fomentar y animar esta actividad, pues propicia mediante la competencia, que las propias comunidades, regiones y municipios compitan por verse reconocidos.
El premio consta de siete categorías, entre ellas inmuebles habitacionales, religiosos e históricos públicos, junto con plazas, centros históricos, barrios, espacio público colectivo y proyectos de conservación, que reconocen lo mismo a asociaciones civiles que grupos de colonos o autoridades municipales con montos no muy altos que finalmente son simbólicos, pero que dan un sentido de competencia sana.
Así como el Centro INAH Guanajuato debe ser duro e inflexible cuando se daña el patrimonio, su titular advierte que también le dan importancia al reconocimiento e incentivación del trabajo de conservación, lo que es también muy valioso.
Las ceremonias de premiación, relata, resultan muy emotivas y, por ejemplo, en la pasada edición fueron premiados San Felipe Torres Mochas como centro histórico y San Luis de la Paz en barrios y templo, pues la convocatoria permite que puedan competir perfectamente comunidades pequeñas con ciudades grandes como Guanajuato o San Miguel de Allende. Actualmente, finalizó, se está considerando la posibilidad de incluir la categoría de área natural.
Fuente: Inah
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