San Juan Bautista Cuicatlán se encuentra enclavado a 211 kilómetros al sureste de la ciudad poblana de Tehuacán, es una región formada por cañadas que compone uno de los polos de la reserva de la Biósfera de Tehuacán ? Cuicatlán y que tiene muchas opciones de ecoturismo.

 

 

San Juan Bautista Cuicatlán se encuentra enclavado a 211 kilómetros al sureste de la ciudad poblana de Tehuacán, es una región formada por cañadas que compone uno de los polos de la reserva de la Biósfera de Tehuacán ? Cuicatlán.

La Reserva de la Biosfera de Tehuacán-Cuicatlán está formada por 20 municipios del estado de Puebla y 40 de Oaxaca, ocupando  una superficie de 490 mil 817 hectáreas. El principal núcleo de población de la zona lo constituye la ciudad poblana de Tehuacán, que alberga una población cercana a los doscientos mil habitantes en su área metropolitana. En esta ciudad se localizan las oficinas administrativas de la reserva.

 

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Para llegar a Cuicatlán podemos hacerlo por dos rutas, vía Puebla, pasando por la ciudad de Tehuacán, o en la ruta entre la ciudad de Oaxaca y Huautla.

En lengua náhuatl Cuicatlán significa ?tierra del canto?, la Cañada es un paso milenario de los seres humanos, animales y plantas entre Norte América y Centro América. Razón por la que tiene un gran valor botánico y cultural, ya que durante mucho tiempo fue el paso obligado entre los pueblos prehispánicos.
Los habitantes de la región son muy consientes de la riqueza que los rodea y están impulsando junto con algunas dependencias gubernamentales la explotación sustentable de sus recursos. En Cuicatlán encontramos un jardín botánico con varias especies de la reserva.

Un buen lugar para hospedarse es en la Posada Don Pedro, es un hotel bastante cómodo y muy cerca del zócalo de la ciudad y del mercado.

Oaxaca es uno de los estados con mayor diversidad gastronómica, hay varias fondas donde uno puede probar estas delicias, aunque en lo personal yo me voy por el mercado. No hay como desayunar unas enchiladas de mole negro con pollo, un atole, frijoles y queso antes de recorrer los alrededores de Cuicatlán. Para moverse dentro de la ciudad hay unas motos taxis que nos pueden llevar dentro del perímetro de la ciudad, la tarifa general es de $5 pesos.

Atravesando las nubes de la cañada: San Pedro Jocotipac

El viaje de Cuicatlán a San Pedro Jocotipac dura poco más de una hora atreves de un escarpado camino de terracería en muy buen estado. Si somos atentos podremos ir observando cómo cambia la vegetación y el panorama a medida que subimos y vaya que lo hacemos. Al acercarnos a Jocotipac la neblina nos envuelve y notamos un incremento en las actividades humanas. Gente que va a trabajar al campo acompañados de sus borregos, perros y su burro.

NO OLVIDES LLEVAR TU CÁMARA.  Para una persona de ciudad acostumbrada a ver solamente palomas y aves pequeñas, el impacto de encontrarse con rapaces, carroñeras, es una explosión de colores y tamaños, todos muy cerca de ti.

No hay nada que de la bienvenida mejor que un rico pan dulce y un atole para el frio. En esta ciudad el tejer cestas, sombreros y demás artesanías es toda una tradición. Pero parece ser que cada día cuesta más hacerlo. La gente regatea mucho sus productos y el viaje a la ciudad más cercana en transporte cuesta veinte pesos de ida y 20 de regreso. Casi nada regresa cuando uno va a vender sus productos, comentan las señoras que realizan estos productos. Pero eso no detiene a los habitantes de San Pedro Jocotipac, buscan nuevos proyectos y la manera de generar empleos para sus habitantes.

Guacamayas y desfiladeros: Santa María Tecomavaca


Santa María Tecomavaca tiene un proyecto ecoturístico muy interesante nunca esperé encontrar guacamayas en la reserva, el camino es largo pero vale la pena. De Cuicatlán a la zona del proyecto son unos cuarenta minutos en carretera. De ahí unas escaleras, de las muchas que habremos de encontrar.

Hay una zona de descanso con palapas y mesas, así como servicios. A lo largo de nuestro camino hasta los miradores hay estaciones que nos indican en qué lugar nos encontramos.

El trayecto es bastante sencillo y las veredas están muy bien definidas, pero la subida para algunas personas puede hacerse algo pesado y es necesario tomarse su tiempo. Encontraremos una gran variedad de mariposas, reptiles, aves e incluso mamíferos. Los miradores ofrecen una vista espectacular, sólo hay que tener precaución al estar en ellos por la altura y tratar de no hablar mucho para no espantar a las guacamayas.

Es impresionante poder ver cómo llegan al cañón en parejas con tanto colorido y haciendo sus característicos ruidos.


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